Zatsu Tabi: That’s Journey – Un Viaje de Sanación, Filosofía y Descubrimiento

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Existe una paradoja profunda en nuestro mundo contemporáneo: mientras más conectados estamos digitalmente, más desconectados nos sentimos de nosotros mismos. En este contexto, el anime Zatsu Tabi: That’s Journey emerge no simplemente como entretenimiento, sino como una propuesta filosófica encarnada en imágenes y narrativa. Esta serie, producida por el estudio Makaria y lanzada en 2025, nos invita a reflexionar sobre uno de los viajes más antiguos de la humanidad: el viaje hacia adentro.

El título en japonés, Zatsu Tabi (ざつ旅), es un juego de palabras: «zatsu» significa «desordenado» o «improvisado,» mientras que «tabi» significa «viaje.» No es un viaje planeado, estructurado, burocrático. Es un viaje tosco, imperfecto, errático. Precisamente la clase de viaje que nuestras mentes modernas necesitan.

Portada del volumen 3 del manga

La Maestría Visual: Cuando la Imagen Se Convierte en Filosofía

El Lenguaje del Silencio Contemplativo

El primer acto de Zatsu Tabi es un acto de seducción visual. La serie abre con una secuencia que rompe toda expectativa de dinamismo frenético típico del anime moderno: vemos a una joven ascendiendo lentamente por escaleras de piedra, flanqueadas por árboles antiguos y niebla matinal, mientras un narrador sereno y música minimalista nos envuelven en un estado de contemplación cercano a la meditación.

El estudio Makaria, fundado en 2016 con la especialidad de crear fondos y paisajes, ha optado aquí por una estrategia de dirección artística profundamente diferente a la de sus trabajos anteriores. Aunque han colaborado en proyectos como Kino’s Journey y Wandering Witch: The Journey of Elaina, en Zatsu Tabi Makaria asume el rol de productor creativo principal, elevando su obsesión por los detalles visuales a la función narrativa central.

Los fondos no son meramente decorativos. Son personajes en sí mismos. Cada templo, cada río, cada montaña, cada catarata en esta obra se presenta con tal precisión fotorrealista que el espectador se debate entre preguntarse si está viendo animación o un documental de naturaleza. Esta es una decisión estética profundamente filosófica: al igualar visualmente el mundo ficticio con el documental, la serie sugiere que ambos son igualmente «reales,» que la experiencia emocional y contemplativa de viajar es tan verdadera como los datos geográficos que la rodean.

La Composición de la Quietud

Frente a una industria anime obsesionada con efectos dinámicos y secuencias de acción frenéticas, Makaria apuesta por la «composición de la quietud.» Los encuadres permanecen estáticos. Las cámaras se mueven lentamente. Los personajes caminan, observan, se detienen. El movimiento se convierte así en algo precioso, no derrochado.

Esta técnica recupera una lección clásica del cine lento: el tiempo del espectador se sincroniza con el tiempo de los personajes. No estamos en una carrera. Estamos siendo invitados a hacer lo mismo que Chika Suzugamori, la protagonista: respirar, observar, permitir que los detalles micro-fotográficos de la naturaleza japonesa se graben en nuestra conciencia.

En términos de filosofía visual, esto evoca el concepto Zen de ma (間), el espacio vacío pero significativo. No es la ausencia lo que importa, sino la presencia del espacio mismo, su capacidad para dar significado a lo que la rodea. Cada momento de quietud amplifica el peso de lo que sucede cuando finalmente algo ocurre.


La Narrativa de la Ausencia de Narrativa: Estructura y Subversión

Chika Suzugamori: El Bloqueo Creativo como Portal Filosófico

La premisa podría parecer simple: una mangaka de 18 años llamada Chika Suzugamori ha ganado un premio importante para debutantes pero ve rechazados todos sus manuscritos subsecuentes por su editor. Está bloqueada creativa y emocionalmente. Su vida es manga, y cuando el manga la rechaza, su identidad colapsa.

Aquí, el anime toca un tema que es tanto personal como universal: el síndrome de impostor, la parálisis creativa, la pregunta existencial de «¿quién soy si mi trabajo define mi valor?» Los espectadores que somos artistas, académicos, o profesionales creativos reconocemos instantáneamente esta desesperación. Pero Zatsu Tabi no ofrece una solución rápida o terapéutica.

En cambio, la serie propone algo más radical: el rechazo de la solución misma.

Chika no recibe un consejo mágico. No tiene una epifanía de guión. Lo que sucede es menor, casi insignificante: ve un programa de televisión sobre viajes, e impulsiamente pregunta a sus seguidores de redes sociales: «¿En qué dirección debería ir?» Una encuesta simple. Sin embargo, una colega con más seguidores repostea la pregunta, lo que significa que Chika está ahora obligada por la honra digital a honrar los votos. La dirección ganadora es «arriba»—hacia las montañas.

Este es un momento de filosofía pura expresada a través de la narrativa: Chika abdica el control. Ya no es ella quien decide. Literalmente, entrega su agencia a la multitud. Y en ese acto de entrega, encuentra liberación.

La Estructura como Reflejo del Viaje Interior

Zatsu Tabi rechaza la estructura narrativa tridimensional tradicional. No hay antagonista. No hay incidente incitador que genere conflicto. No hay acto tres con resolución climática. En su lugar, la serie adopta lo que podría llamarse una «estructura episódica de introspección.»

Cada episodio es una cápsula: Chika llega a un nuevo lugar, observa, conoce gente local, come algo particular, descubre un hecho histórico, y se marcha. Dentro de 23 minutos, casi nada «sucede» en el sentido dramatúrgico tradicional. Y sin embargo, ocurre todo.

Esta estructura refleja una verdad filosófica sobre el viaje interior que la tradición contemplativa ha conocido por milenios: el crecimiento no viene del «hacer,» sino del «dejar ser.» Es la paradoja de la meditación Vipassana, donde el acto de «no hacer nada deliberadamente» genera transformación profunda.


Las Atracciones Turísticas como Textos Filosóficos: Aizu y el Peso de la Historia

El Templo Sazae-dō: La Arquitectura del Viaje Único

Uno de los lugares que Chika visita es el templo Sazae-dō en Aizuwakamatsu (prefectura de Fukushima), una estructura única en Japón cuya arquitectura es una metáfora viviente del viaje. El templo, construido completamente de madera en el período Edo, tiene una forma de doble espiral: los visitantes ascienden por un camino espiral y descienden por otro, nunca permitiendo que se crucen sus pasos.

La arquitectura del templo encarna una lección profunda: cada viaje es singular e irrepetible. No puedes volver por el mismo camino. No puedes encontrarte a ti mismo de nuevo. Cada ascenso es una muerte de tu versión anterior, cada descenso un renacimiento como alguien transformado.

Para los filósofos que seguimos tradiciones contemplativas, este templo es una lección de impermanencia (anicca) y de la naturaleza irreversible del tiempo fenomenológico. Chika, al atravesar este templo, no lo sabe intelectualmente, pero su cuerpo lo experimenta: el viaje es óntico, es decir, afecta tu ser mismo.

Aizu, Fukushima: Entre la Tradición y el Legado Traumático

La región de Aizu posee una importancia histórica singular en la historia de Japón. Durante la guerra Boshin de 1868-1869, que marcó el fin del período Edo y el ascenso de la era Meiji, el clan Aizu luchó por el shogunato Tokugawa contra los fuerzas modernizadoras. Su derrota fue devastadora.

Entre los defensores se encontraba el Byakkotai (白虎隊), el «Cuerpo del Tigre Blanco,» un grupo de adolescentes samuráis, la mayoría de 16 a 17 años, que se comprometieron a defender el honor del clan. Cuando vieron el castillo de Aizu envuelto en humo después de una batalla perdida, los 20 miembros del Byakkotai, creyendo que habían fallado en su deber (un concepto de honor llamado giri), realizaron seppuku (suicidio ritual) en la colina de Iimori.

Apenas sobrevivió uno de ellos, Sadakichi Iinuma, principalmente porque al ser el último no tenía a nadie que realizara el protocolo de kaishaku (el segundo que finaliza el sufrimiento).

Hoy, en la colina Iimori existe un monumento con un poema de Matsudaira Katamori, el daimyo (señor) del clan: «No importa cuánta gente lave estas piedras con sus lágrimas, estos nombres no se desvanecerán nunca de este mundo

Filosofía del Sacrificio y la Responsabilidad

Cuando Chika visita Aizu en la serie, el narrador gentilmente introduce esta historia sin dramatismo melodramático. No hay violines trágicos. No hay reacción emocional exagerada de los personajes. Simplemente se menciona el hecho: unos adolescentes decidieron morir por honor.

Esta presentación es, a mi juicio, una forma sofisticada de filosofía práctica. La serie no nos invita a sentir la tragedia, sino a contemplar el concepto de responsabilidad, deber (giri) y sacrificio en su forma más cruda.

Desde la perspectiva de la filosofía del derecho, el Byakkotai presenta un caso clásico de conflicto entre dos sistemas éticos: el deber hacia la autoridad establecida (giri hacia el daimyo y el shogunato) versus la obligación cívica hacia el nuevo orden (representado por las fuerzas Meiji). No existe respuesta «correcta» en términos jurídicos occidentales. Ambas obligaciones son legítimas. El dilema es genuino (un tema que traté en el blog de Ahsoka)

Sin embargo, lo que quiero destacar es otro aspecto: la serie, mediante su presentación serena de esta historia, nos enseña que la historia misma es un acto de mindfulness. Recordar al Byakkotai es mantenerlos vivos en la conciencia colectiva. Es un acto de presencia activa hacia el pasado.


La Filosofía de Vida en Zatsu Tabi: Varias Perspectivas Encarnadas

Chika: La Antidepresión Activa

Chika representa lo que en filosofía práctica se llama «antidepresión activa.» No se trata de ignorar el dolor emocional o el bloqueo creativo, sino de cambiar la relación que se tiene con él. Al viajar sin destino específico, al permitir que la multitud digital decide sus movimientos, Chika realiza dos actos filosóficamente significativos:

  1. Suspensión de la voluntad egocéntrica: Su decisión de dejar que otros elijan es un acto de humildad epistemológica. Reconoce que su mente racional no tiene las respuestas y se abre a la sabiduría colectiva (aunque sea mediada digitalmente).
  2. Recuperación del asombro: Al no saber a dónde irá, cada lugar se convierte en epifanía. La capacidad de asombrarse (thaumazein, en la tradición griega clásica que ancla toda filosofía) se recupera.
Koyomi: La Filosofía de la Contemplación Tranquila

El manga derivado Zatsu Tabi: Another Side View centra su narrativa en Koyomi Hasunuma, la amiga de Chika que representa un arquetipo diferente: la contemplación silenciosa. Donde Chika es movimiento, Koyomi es quietud. Donde Chika viaja hacia afuera, Koyomi viaja hacia adentro.

Filosoficamente, Koyomi encarna lo que el Taoísmo llamaría wu wei, la «no-acción» o la «acción sin esfuerzo.» Su vida cotidiana no es menos un viaje que los desplazamientos de Chika; simplemente, el viaje ocurre en la espacio de la introspección diaria.

La coexistencia narrativa de ambos arquetipos sugiere una verdad profunda: no existe un camino único hacia la transformación. El viaje activo (Chika) y el viaje contemplativo (Koyomi) son complementarios, no contradictorios.

La Amistad como Práctica Filosófica

Lo que destaca en Zatsu Tabi es cómo la amistad no se presenta como corolario emocional de la aventura, sino como su fundamento. Las amistades que Chika forma—ocasionales, breves, frecuentemente con desconocidos locales—no son momentos de distracción en su viaje de autodescubrimiento. Son el viaje mismo.

Aquí la serie toca un tema de filosofía antigua: la amistad como forma de vida. Para Aristóteles, la amistad era una de las virtudes más altas, superior incluso a la justicia (de Platón), porque sin amigos no hay sociedad virtuosa. Para los estoicos, la amistad verdadera transcendía la transacción emocional y se convertía en una práctica de virtud compartida.

Las breves amistades de Chika con personas locales—vendedores en estaciones, dueños de onsen, otros viajeros—representan un tipo de amistad ética minimalista pero genuina: la mutua presencia en momentos frágiles.


La Filosofía de la Espera: Cuando Esperamos Para Ser Sanados

Iyashikei: La Sanación Como Género

Zatsu Tabi es clasificado como «iyashikei» (癒し系), un género que emerge como respuesta a traumas colectivos en la historia moderna de Japón. El término literalmente significa «tipo sanador» o «curación.»

El género iyashikei surge formalmente en 1995, tras el Gran Terremoto de Hanshin-Awaji de 1995 y el ataque con gas sarín (C4H10FO2P, un líquido incoloro e inodoro usado como arma química debido a su extrema potencia) en el metro de Tokio del mismo año. Estos eventos traumáticos, combinados con la recesión económica persistente, crearon lo que el académico Paul Roquet llama la «tendencia de iyashi»—literalmente, una explosión comercial de calma como commodity.

Pero hay una diferencia sutil pero crucial entre «sanación comercializada» e «iyashikei genuino.» El género verdadero no promete curación mágica. En cambio, ofrece lo que podría llamarse «presencia contemplativa conjunta.» El acto de mirar una serie iyashikei es un acto compartido de no-hacer-nada deliberadamente.

El Tiempo Fenomenológico Versus el Tiempo Cronológico

Una de las razones por las cuales Zatsu Tabi es tan efectiva como obra sanadora es su relación con el tiempo. En el cine y la televisión convencional, el tiempo se mide por su eficiencia narrativa: «¿Cuánto avanzó la trama en estos 40 minutos?» En Zatsu Tabi, el tiempo se mide fenomenológicamente: «¿Cuán profundamente experimenté la presencia del momento?»

Chika puede pasar 15 minutos simplemente caminando por una calle de pueblo. No sucede «nada.» Y sin embargo, todo sucede. Los detalles microarticulados de la arquitectura Showa, el sonido de los pájaros, el modo en que la luz toca las tejas antiguas, la textura de la vida que continúa existiendo sin nosotros: todo esto es el contenido real del programa.

Fenomenológicamente, esto recupera la lección de Husserl y Heidegger: la experiencia no es lo opuesto a la acción. La experiencia vivida es la forma más radical de presencia posible.

Portada del volumen 4 del manga

Mindfulness Encarnado: La Tradición Contemplativa en Forma Visual

La Meditación Como Formato Narrativo

Si decodificamos Zatsu Tabi mediante el lente de las tradiciones contemplativas, especialmente la meditación Vipassana o de «visión clara,» vemos que la estructura completa de la serie es un ejercicio meditativo.

Así como en meditación Vipassana nos entrenamos para observar las sensaciones, pensamientos y emociones sin identificarnos con ellos, en Zatsu Tabi somos entrenados para observar lugares, personas y momentos con un desapego amoroso. Chika está siempre presente, siempre observando, pero sin apego dramatúrgico al resultado.

Los «fracasos» del viaje—lugares cerrados, trenes perdidos, expectativas insatisfechas—no son obstáculos narrativos que superar. Son oportunidades de aceptación. Se presentan con la misma serenidad que los momentos «exitosos.» Esta igualdad de trato frente a lo esperado y lo inesperado es el corazón mismo de la práctica meditativa.

Mindfulness en Movimiento

La meditación tradicional ocurre en sentarse quietud. Sin embargo, existe una rama de la práctica contemplativa llamada «meditación en movimiento» o «mindfulness dinámico,» practicado en tradiciones como el Qigong taoísta o el Tai Chi.

Zatsu Tabi es, en esencia, mindfulness en movimiento. Cada paso que Chika da es un paso meditativo. Cada observación es un acto de presencia.

Cuando sube las escaleras del templo en el primer episodio, esto no es una acción ordinaria. Desde la perspectiva del facilitador de mindfulness, ese ascenso es una «meditación corporal»: cada paso es una exhalación de la persona que fue, cada pausa un espacio para simplemente ser.


Atracciones Turísticas: Más Allá del Turismo Convencional

La Transformación del Lugar en Templo

Uno de los cambios más profundos que Zatsu Tabi introduce en el género del anime de viajes es su capacidad de transformar lugares ordinarios en lugares sagrados—no en sentido religioso necesariamente, sino en sentido fenomenológico.

Un onsen (baño de aguas termales) no es simplemente un destino turístico. En la narrativa de Zatsu Tabi, se convierte en un espacio liminal donde la identidad cotidiana se disuelve en el agua caliente. Un mercado local no es un lugar para consumir, sino un espacio para ser consumido por la experiencia de presencia genuina.

Esta es una lección tanto para viajeros como para filósofos: cada lugar ordinario contiene la potencia de lo sagrado si se le aproxima con la intención correcta. La intención de Chika—no conquistar, no consumir, sino simplemente estar—transforma los lugares en epifanías.

Castillos y Escuelas Samurai: El Viaje Como Remembranza Ética

Cuando Chika visita la Escuela Samurai Nisshinkan en Aizu, no es para un espectáculo fotográfico. La serie introduce suavemente la filosofía samurái del bushidō, el «camino del guerrero,» sin convertirlo en una exótica mercancía cultural.

Desde la perspectiva del filósofo del derecho, el bushidō es un sistema ético fascinante: enfatiza el honor, el deber, la lealtad, y la disposición a la muerte. Estos valores chocan profundamente con la modernidad occidental, pero representan un sistema coherente de obligaciones.

Al visitar estos lugares, Chika (y nosotros, a través de ella) nos convertimos en guardianes de memoria ética. No es turismo de conquista. Es turismo de honra: honramos el pasado quedándonos presentes con él.


Ejercicio de Mindfulness: «El Viaje de la Presencia Atenta»

Introducción

Basándome en los principios que Zatsu Tabi encarna visualmente, les presento un ejercicio de mindfulness diseñado para ser practicado ya sea en movimiento (durante un viaje, una caminata) o en un espacio contemplativo.

Este ejercicio sintetiza elementos de la meditación Vipassana, la conciencia corporal, y la atención visual que caracterizan a la serie.

Preparación
  • Duración: 15-20 minutos
  • Espacio: Un lugar donde puedas caminar o estar en un espacio exterior, preferiblemente con elementos naturales (árboles, agua, piedras). Si estás en un espacio interior, puede ser frente a una ventana o simplemente en un rincón de tu casa.
  • Postura: De pie o caminando con naturalidad. Si prefieres estar sentado, puedes practicarlo también.
  • Actitud: Abandona la intención de «lograr» algo. No estás buscando una epifanía. Simplemente estás practicando la presencia.

Fase 1: Enraizamiento y Presencia Corporal (3 minutos)

  1. Si estás de pie, cierra los ojos brevemente. Siente la gravedad: cómo tu peso se distribuye entre tus pies, cómo la tierra te sostiene. No es metafórico; es literal. Eres un cuerpo que gravita hacia la tierra.
  2. Nota las sensaciones en tu piel: la temperatura del aire, si hay viento, la textura de tu ropa. No juzgues estas sensaciones como agradables o desagradables. Simplemente obsérvalas como un fenómeno.
  3. Ejecuta tres respiraciones lentas y profundas. En la inhalación, visualiza la energía entrando a través de la coronilla de tu cabeza. En la exhalación, siente cómo desciende hacia la tierra. No fuerces esto; permite que ocurra.

Fase 2: La Exploración Visual Contemplativa (8-10 minutos)

Ahora abre los ojos lentamente. Tu tarea es observar tu entorno como si fuera la primera vez que lo ves.

  1. Selecciona un objeto: Un árbol, una piedra, un edificio, una persona lejana—lo que sea. Míralo sin la intención de nombrar o categorizar. Simplemente mira.
  2. La práctica del ver sin juzgar: Tu mente intentará constantemente explicar lo que ves: «Es un roble,» «Qué día nublado,» «Ese edificio es feo.» Cuando esto ocurra, gentilmente regresa tu atención a la experiencia bruta del ver. Los colores, las formas, las sombras. Antes de que las palabras lleguen.
  3. Micro-detalles: Ahora enfoca tu atención en los micro-detalles. Si estás mirando un árbol, observa cómo las hojas se superponen, cómo la luz se filtra a través de ellas, cómo las ramas se ramifican de una manera que no es simétrica pero sí armoniosamente ordenada por las leyes de la naturaleza, no por diseño humano intencional.
  4. La presencia del tiempo: Mientras observas estos detalles, date cuenta de algo: estás siendo testigo del tiempo. El crecimiento del árbol es tiempo cristalizado. La erosión de la piedra es tiempo materializado. Tú, observando esto, eres tiempo siendo consciente de sí mismo.

Fase 3: La Expansión de la Conciencia (4-5 minutos)

Gradualmente, expande tu conciencia. Deja que tu mirada periférica se amplíe.

  1. Ahora no solo ves el objeto focal, sino todo lo que lo rodea. Los objetos a tu lado, detrás de ti si es posible. Sin mover la cabeza bruscamente, permite que tu conciencia se expanda a 180 grados.
  2. Nota que en esta conciencia expandida, no hay un «tú» que observa y un «mundo» observado. Hay simplemente observación ocurriendo. Conciencia. Presencia.
  3. Si surgen pensamientos, emociones, juicios—»Tengo hambre,» «Estoy aburrido,» «Esto es hermoso,»—obsérvalos como observarías a un pájaro volando a través de tu campo visual. Vienen, están presentes, se van. No necesitas hacer nada con ellos.

Fase 4: La Integración del Viaje (2-3 minutos)

Si estás caminando (en una calle, en un parque, en un camino), continúa tu movimiento, pero mantén esta conciencia contemplativa.

  1. Camina lentamente. Nota cómo tus pies tocan el suelo. Nota cómo tu cuerpo se mueve a través del espacio. Este es el viaje: no ir a ningún lado en particular, sino estar presente con el acto mismo de moverte.
  2. Si pasas por personas, objetos, lugares, observa cómo tu presencia se entrelaza brevemente con la suya. No hay conexión conceptual necesaria. Simplemente, dos presencias ocupan el mismo espacio-tiempo por un momento, y luego se separan.
  3. Cuando sientas que el ejercicio concluye (no hay «tiempo» específico; puedes practicarlo 5 minutos o 20), detente. Si estás caminando, párate. Si estás sentado, permanece donde estás.

Fase 5: El Cierre Atento (1-2 minutos)

  1. Toma tres respiraciones profundas nuevamente.
  2. Nota cómo se siente tu cuerpo ahora. ¿Hay alguna diferencia con respecto a hace 15 minutos? Probablemente habrá una suave relajación, una sensación de mayor claridad. No dramatices esto. No es una «transformación mística.» Es simplemente el efecto natural de haber detenido la rumiación mental compulsiva.
  3. Abre completamente los ojos. Regresa a tu día.

Notas sobre la Práctica

  • Consistencia: Esta práctica es más efectiva si la realizas regularmente—incluso 5 minutos diarios tienen más beneficio que una sesión de 45 minutos ocasional.
  • En el contexto de los viajes: Si estás viajando (como Chika en el anime), practica esto durante tus desplazamientos. Mientras esperas un tren, caminas entre estaciones, exploras un pueblo nuevo. El «viaje contemplativo» no requiere un destino especial. Ya estás en el lugar correcto.
  • Integrando filosofía: Mientras practicas, recuerda que estás participando en una tradición milenaria. Los monjes budistas, los filósofos epicúreos, los estoicos romanos, todos practicaban formas de presencia contemplativa. No estás haciendo algo moderno o exótico. Estás desenterrando algo profundamente humano.
  • Cuando la mente divague: Y divagará. Frecuentemente. Cuando notes que tu mente ha sido capturada por un pensamiento obsesivo, no te sientas mal. El reconocimiento de que la mente divagó es ya un acto de presencia. Solo regresa gentilmente. Sin dureza contigo mismo.

Reflexión: El Viaje Como Acto Filosófico

Zatsu Tabi: That’s Journey es una obra que desafía la tiranía del «logro» en nuestras vidas. En un mundo obsesionado con productividad, optimización y narrativas de éxito, la serie Whispers something radically different (2015): quizás la vida no es un destino a alcanzar, sino un camino a atravesar. Y el acto de atravesar, realizado con presencia y apertura, es suficiente. Es todo.

Desde la perspectiva de la filosofía occidental, recupera la noción socrática del viaje como búsqueda de sabiduría. Desde la filosofía oriental, encarna los principios del wu wei taoísta y la presencia budista. Como obra de derecho comparado (en su presentación del código de honor samurái), invita a reflexión sobre la naturaleza universal versus la particularidad cultural de la obligación ética.

Y como facilitador de mindfulness, puedo decir: esta serie es una enseñanza en forma audiovisual. Cada episodio es una lectura no ordinaria de conciencia atenta.

La próxima vez que veas Zatsu Tabi, no busques una trama. Busca presencia. Busca el milagro de estar vivo en este momento específico, en este cuerpo específico, observando este mundo específico. Como Chika, pregúntate: «¿Hacia dónde voy realmente? ¿Y por qué ese viaje puede ser más importante que el destino?»

El viaje ya ha comenzado. Siempre estuvo ocurriendo. Solo necesitábamos recordar que estábamos en él.


Fin del artículo

Este blog busca ser un espacio de reflexión filosófica, jurídica y contemplativa aplicada al consumo de media audiovisual. La intención es proponer que el entretenimiento puede ser tanto una forma de diversión como un medio de aprendizaje ético y transformación personal.

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