Sarahí

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Lo que siempre había soñado era tener una familia, tener mi propia familia, tener hijos, marido y vivir feliz en familia. Creo que toda mi vida tuve clara la idea de querer y desear con todo mi corazón ser madre, cuidar de mis hijos, dedicarles mis días y noches, y hoy…mi sueño se hizo realidad, soy madre de 3 hermosos niños de 8, 7 y 4 años, también soy esposa de un gran hombre.

Estudié Diseño Industrial, soy amante de las sonrisas, de los colores, de los momentos, de las fotos, de platicar, conocer gente nueva, soy amante de vivir.

Me considero una persona diferente, y me llamo diferente porque amo ser diferente, hacer las cosas al revés, disfrutar de lo que los demás dicen que no se puede lograr, y amo demostrarme que lo que quiera lo puedo lograr, mientras esté dispuesta a pasar por encima de todos los No que se me han puesto enfrente.

Sé y siento que mi vida ha cambiado radicalmente desde la muerte de mi padre (hace 5 años). Sé que mi vida se ha vuelto única y que cada segundo de mis días está dedicado a ser feliz y a ser única.

La  ausencia de  mi padre cambió por completo mis días; pasé por una depresión terrible de la que pensé que jamás lograría salir, al menos no sola…pensé  que necesitaría medicamentos, tratamientos con psicólogos o visitas al tanatólogo. Me volví hipocondríaca, sentía la muerte detrás de mí todo el tiempo, y mis miedos día con día crecían más y más, hasta que una mañana decidí cambiar mi vida: decidí buscar un camino que me hiciera la vida más fácil, que me permitiera disfrutar de lo que tanto soñé.

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Y es así como mi vida empezó a cambiar, comencé a hacer ejercicio, sinceramente tenía años sin hacerlo, estuve 7 años dedicada a mi familia, a mis hijos, y dejé a un lado mi cuerpo. En el momento  en el que resolví hacer ejercicio, jamás pensé que sería ir a hacer algo que me provocaría despejar mi mente, deshacerme de todos los sentimientos que me generaba esa pérdida tan grande. Me pude dar cuenta que mi mente en ese momento  únicamente estaba ocupada en cada movimiento que el ejercicio exigía. Así encontré a mi mejor psicólogo, tanatólogo, doctor, y todo lo que necesitaba para despejar mi mente.

Poco a poco fui enamorándome de hacer ejercicio, y los resultados en mi cuerpo me motivaron a seguir haciéndolo, hasta ahora. Encontré amor en cada disciplina que intenté, pero definitivamente encontré amor hacia mí misma.

También cambió mi forma de pensar, aprendí a no juzgar, a saber cómo vivir y a ser feliz, disfrutar cada día a mis hijos, de enseñarles que en esta vida no hay miedo, que el miedo lo creamos nosotros.

Sarahí es una persona que ama con locura, cariñosa, sencilla y muy detallista. Es quien es, por decisión propia, dice lo que siente, demuestra lo que siente y vive lo que siente.

Captura de pantalla 2017-09-05 a la(s) 09.49.03Agradezco con toda mi alma el haber nacido en una familia llena de amor, con defectos como todas, pero llena de virtudes y valores. Agradezco el haber aprendido tanto de mi padre, y que sea mi más grande ejemplo. Pero sin duda alguna agradezco tener a mis hijos, a mi marido, a mi madre y hermanos. Soy muy feliz de encontrarme con  amistades que se vuelven mi familia, y soy feliz de poder decir: ¡está soy yo!