Carta de mis 38 años

Sin duda he tenido un año excelente, pero eso ya lo vengo diciendo de muchos años atrás, agradezco cada día de mi vida y trato de aprovecharlo al máximo, llego a mis 38 años cumpliendo varias de las metas planteadas y alcanzado uno que otro sueño, me siento motivado y entusiasmado por los días que vengan.

¿Qué ha cambiado? Antes pensaba que los días que se cumplían años eran muy especiales, pero he aprendido a no guardarme nada, estoy perfeccionando esa técnica de hacer grandioso cada día, sin olvidar que el 18 de junio seguirá siendo mi día favorito del año, justo a la mitad de los 365 días; ello me sirve para valorar y adecuar, corregir, afilar la sierra. Creo que soy más tolerante con las cosas que no puedo cambiar, no conformista, tolerante; sin duda me he vuelto mejor parrillero. He adoptado una pembroke welsh corgi de nombre Nala, me tiene estudiando como si hubiera regresado a la escuela, eso me mantiene motivado y entretenido.

¿Qué extraño? Sin duda jugar hockey o tenis, creo que me falta regresar a un deporte, no es que haya dejado el ejercicio, pero me falta esa sensación de competitividad y adrenalina, estoy seguro de que pronto regresaré, así soy. Extrañé que mis equipos deportivos conservaran su racha ganadora, hay temporadas buenas y malas, pero con los equipos que amamos siempre debemos estar, Real Madrid, NYY, NYR y, claro, me encantaría ver ganar a Federer otro Wimbledon; extraño las reuniones con mis comrades de Aztec 22.

¿Lo mejor de este año? Reencontrarme con personas que amo y son verdaderamente importantes para mí, no voy a enlistarlas, ellas saben quiénes son, son personas con las que amo estar, ir al cine, comer, vivir nuevas experiencias, platicar por mensajería, viajar, ir de compras, intercambiar memes; son las personas con las que me gusta pasar más tiempo o me gustaría pasar más tiempo, en verdad son un gran motor de vida, inspiración, aprendizaje constante, son las mejores personas en mi vida y me encargo de que lo sepan: a ustedes, gracias por todos los  momentos, tengo una gran familia y espero algún día formar una igual o mejor, son motivación constante de lo que quiero y no quiero ser, mi escuela de todos los días, incondicionales, gracias por todo su apoyo, me hacen sentir fuerte. Gracias a todo Carpe Diem Project, esto no es de uno, es de muchas personas.

¿Qué sigue rumbo a los 39? Consolidarme, aprender nuevas cosas, viajar más, seguir amando, entrenar a Nala, estudiar más, trabajar mejor, enseñar de una forma sobresaliente, emprender nuevos proyectos. Me gusta como va mi vida, pero soy un géminis, me aburro rápido, así que debo estar en constante movimiento, tengo todo muy definido, pero no lo voy a mencionar en este blog.

¿Mi consejo? No aferrarse a nada, pero sí trabajar todos los días por hacer lo que amas y alcanzar tus metas, la vida se trata de retos que podamos disfrutar, no es fácil, es un trabajo constante pero así es como he aprendido a disfrutar cada día, retándome permanentemente para ser la clase de persona que quiero ser.

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Ser un Hooligan

Mi pasión por jugar hockey nació en 1992, año en el que vi por primera ocasión la película de Disney “The Mighty Ducks”, en la que hubo errores de escena y edición, y quizá uno de los guiones más repetidos en la categoría de filmaciones deportivas, pero aun así había muchas cosas que con el paso del tiempo volvieron icónica esa película para mí.

He crecido en la capital del Estado de México, una de las ciudades con el clima más frío del país pero en la que no había pistas de hielo, ni lagos congelados, bueno, ni siquiera nieva, así que mi gusto por el hockey nació sobre patines de ruedas en línea, una novedad para la época, acompañado de la inspiración que me daban los personajes de Gordon Bombay y Adam Banks, y los grandes de ese deporte para ese tiempo: Mario Lemiux, Eric Lindros, Steve Yzerman, Mike Modano, Bret Hull, Paul Kariya, el legendario Wayne Gretzky, entre muchos otros.

No se puede jugar hockey sin hacer grandes amistades, las historias de los grandes equipos de la NHL así lo demuestran, y fue con mis amigos con los que nació el equipo Las Cebras. Originalmente queríamos llamarnos Tigres Blancos, pero las burlas de los otros equipos por el diseño de nuestro uniforme nos llevó a adoptar el nombre del que ellos se burlaban.

Mi primer equipo estaba compuesto por jugadores que hasta la fecha son mis mejores amigos; patinábamos muchas horas al día, en menos de 3 años usé más de 5 pares de patines que sucumbían ante el desgaste. Diseñamos y construimos nuestras porterías y equipo de protección para el portero, filmamos un video musical y jugamos videojuegos de hockey para la consola Nintendo 64.

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En estos años de juego, vencimos muchas veces a Las Pirañas y sólo nos derrotó un equipo nacional de nombre Los Huracanes; fueron tiempos inolvidables aunque las pistas de hielo no llegarían a Metepec hasta 2008.

Todo deporte merece dedicación, pasión, disciplina y talento, a veces no se puede tener todo ello al cien, pero sí es necesaria una combinación de estos factores.

Fue en el año 2015 cuando en pláticas con uno de mis mejores amigos de la secundaria, con quien fundé Las Cebras, me animó a jugar hockey sobre hielo en la pista de Lerma, cerca de Toluca; nos unimos a los Ice Sharks que tendían a desaparecer poco a poco, pero aprendimos los movimientos básicos y sobre todo fortalecimos nuestros cuerpos y mejoramos la condición física. Sólo se jugaba por el placer de aprender y por la diversión, pero no duraría mucho. El equipo se desintegró por muchos motivos válidos y al final terminó por cerrarse la pista.

En 2016 me acerqué a la pista de hielo de Santa Fe; estaban por comenzar un nuevo proyecto de entrenamientos básicos de hockey y decidí inscribirme. Varios no sabían patinar y muchos jamás habían jugado hockey, pero yo buscaba seguir practicando el deporte que más disfruto en la vida; mi hermano se uniría con el tiempo y, cuando empezamos a mejorar, decidimos formar un equipo: así nacieron Los Hooligans,  ese es el nombre de nuestro equipo, que se formó entre caídas, golpes, risas y camaradería. Como en el pasado, diseñamos nuestro uniforme, votamos por el nombre y disfrutamos los partidos. 

Un gran equipo se forja por su filosofía y sus integrantes; perdimos nuestro primer partido contra Pumas de una forma aplastante, pero los ánimos no decayeron. Nos inscribimos a la SNHL y mejorábamos todos los días aunque teníamos altibajos en nuestro desempeño; algunos integrantes iban y venían. Llegamos a las finales de la 4a división en la que seríamos derrotados en el partido del ascenso, sin embargo ya estábamos ahí.

La siguiente temporada inició con muchas victorias, ya éramos un equipo muy bueno en nuestra categoría y parecíamos implacables, sin embargo nos enfrentaríamos a Pumas, el equipo descendido de la 3ra división, nuestros primeros ejecutores. Nosotros ya habíamos mejorado bastante y estábamos confiados en lograr la victoria, la cual quedó lejos al ser derrotados 5-1, nos sentíamos devastados, pues habíamos ganado todos nuestros demás partidos contra Orcas, Osos, Bipolares y Vikingos, los cuales no habían podido hacer daño a Los Hooligans de Santa Fe.

La revista Mens Health hizo un reportaje en el que aparece el equipo; estas y otras son grandes aventuras que hemos pasado juntos: lesiones, cumpleaños, visita de nuestras parejas a las que queríamos impresionar, despedidas, fricciones, porras y compañerismo; había sido un camino largo y pensábamos que podíamos ganar a Pumas, pero nos topamos con una muralla.

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El torneo siguió su curso y los números de victorias y derrotas nos llevaron a jugar una final por el ascenso. Pumas era el equipo a vencer, me sentía como un niño emocionado, todo el equipo estaba muy serio antes del partido, enfrentábamos a nuestro “coco”. No alardeamos de victorias pasadas contra otros equipos, cada uno en el vestidor se concentraba a su modo y parecía que sólo queríamos darle trámite al juego; ese día se acercaron viejos compañeros. Patinamos con todo lo que podíamos dar, los pases fueron rápidos y los tiros certeros, pero al término del primer periodo íbamos perdiendo 2-1. Pero en el hockey se juegan 3 tiempos y no nos habíamos dado por vencidos, en verdad creíamos que podíamos dar más, y así fue: ganamos el campeonato un 25 de marzo de 2018 por un marcador de 5-2.

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La sensación fue increíble, Los Hooligans, el equipo más nuevo de la liga lo estaba logrando, al estilo Patos contra Halcones, en la película que mencioné al inició, en verdad esta es una gran historia para recordar.

Por causas ajenas a nosotros, la liga en la que jugábamos (SNHL) no podía continuar con los torneos siguientes, pero tuvimos la oportunidad de ser invitados a un torneo de 2a división. Sabíamos que sería difícil y lo fue, perdimos muchos partidos pero el propio formato del torneo nos llevó a jugar los cuartos de final contra Búfalos de Metepec, que es la ciudad donde vivo y a este equipo debería pertenecer por zona, pero no por convicción. Era el tercer mejor equipo de la liga, esperábamos divertirnos y que no nos apalearan, pero la cosa es que logramos ganar en “shootouts” y disputamos la semifinal contra Jurásicos, un equipo de mucha historia y buenos resultados, los mejores en ese momento. Ya estábamos ahí frente a ellos, dimos todo lo que teníamos y perdimos 5-4 en uno de los partidos más emocionantes que he vivido.

Ser un Hooligan significa no darte por vencido, pese a que el rival sea notoriamente más poderoso, que haya pasado más tiempo en el hielo y tenga mejor control del puck; a un Hooligan no le intimada eso, nosotros encaramos, no nos rendimos, no aceptamos la derrota, no somos conformistas. Un Hooligan enfrenta a los mejores equipos con la frente en alto, busca ganar los face-off y llegar a la portería como pueda, anima hasta el último momento y sólo reclama a sus compañeros patinar más y a máxima.

Varios compañeros ya juegan en otros equipos y quizá tengan mejores resultados, pero aseguro que no mejores emociones; esa adrenalina de levantarte de un 4-1 y conseguir un 5-4 como marcador final sólo se puede provocar si perteneces al equipo que mejor sabe encarar a los fuertes: Los Hooligans de Santa Fe.

 

Mi voto para un candidato, mi actitud y trabajo va por México

Estamos a pocos días de una de las elecciones presidenciales más importantes en la historia de México, es evidente que el país no está pasando por su mejor momento y hay muchas personas que creen que el cambio lo puede traer un nuevo presidente, se comenta en los salones de clase, en los cafés, en la sobremesa familiar, en las reuniones de trabajo y en muchos otros lugares -¿Qué es lo mejor para México, por quién vas a votar?- y no pienso escribir mucho de los candidatos ni de sus propuestas, pues no estoy haciendo campaña para nadie y creo además que es evidente quiénes son los candidatos más preparados y con mayor experiencia para ejercer el cargo, pero también es claro quiénes son los favoritos de la mayoría de la gente, por diferentes razones.

Sinceramente creo que la responsabilidad de que el país esté pasando por un mal momento es culpa del pueblo (claro que me incluyo), y cito al reconocido científico social y político Karl Deutsch quien dijo que el pueblo es:

“Un grupo de personas con hábitos complementarios de comunicación.
(…)
Lo esencial para constituir un pueblo es que sus miembros compartan una
comunidad de significados en sus comunicaciones, de modo que puedan
comprenderse en forma efectiva en un amplio ámbito de diferentes temas. Es evidente
que un mismo idioma o lengua, aunque no sea indispensable, ayuda mucho para esta
finalidad, y resulta decisiva la existencia de una cultura común que proporcione los
significados comunes…”

El filósofo y sociólogo Jean-Michel Chaumont complementa la idea al señalar que:

… Un pueblo que no lucha por su existencia no es más que un aglomerado de
clases o de personas, incluso si en su seno, la comunidad territorial, de lengua, de
cultura, etc., es indiscutible…”

A mis 37 años me considero una persona que ha cumplido algunas de sus metas, sigo aprendiendo todos los días, cometo errores y busco superarme para ser mejor, con estudio, trabajo y disciplina, creo en el honor, la lealtad, la honestidad y la responsabilidad entre otras cosas.

Veo tristemente que muchas personas votarán por una persona poco preparada, con mínima experiencia en el ámbito federal y con un discurso que muestra el poco conocimiento del funcionamiento de la administración y gobierno de un Estado, cada persona es libre de ejercer su voto como mejor le parezca, reconozco que muchas personas votarán en ese sentido porque están hartos de la corrupción de otros, de la que quizá también han sido parte por acción u omisión. No se puede esconder que México tiene problemas, todos los países los tienen en mayor o menor grado, pero algo crucial es que esos problemas los hacen y los resuelven las personas.

Considero importante que antes de preocuparse por un candidato nos ocupemos y reflexionemos nuestra forma de pensar y actuar, la crisis de un país no se da por una persona, ni debe darse por un grupo minoritario, es el pueblo en conjunto el que provoca una situación de esta magnitud, desde la persona que tira basura en la calle, el que se estaciona en lugares prohibidos, los que se pasan el alto; aquellos que hacen trampa en un examen, los que no hacen caso de las leyes, que plagian una investigación, que piden una receta médica de manera fraudulenta, que roban dinero; aquellos que engañan, que matan, que golpean, que no hacen bien su trabajo, que dañan y se burlan de los demás.

Trabajo en una universidad pública y siempre lo quise así, no fue lo primero que encontré, trabajo ahí porque creo, al igual que la mayoría de las personas, que la universidad pública es la institución más confiable del Estado mexicano, es la que prepara, genera crítica y propuestas para crear un mejor país, es el espacio que busca día con día construir una sociedad más educada. Para ingresar a la universidad debe uno mostrar ganas de querer estudiar, pero también talento, aptitudes, disciplina y hambre de conocimiento, no es para todos, la universidad pública mexicana no es la solución a todos los problemas de una sociedad, pero es una casa en la que se proporcionan herramientas para responder a la necesidades sociales, para formar mejores ciudadanos que ayuden a otros, que sean responsables de su entorno.

Creo que somos los ciudadanos (el pueblo) los que debemos hacernos responsables de México, en apego a lo señalado en los artículos 39, 40, 41 y demás relativos y aplicables de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y sé que muchos no saben lo que dicen. Debemos participar activamente en nuestra forma de gobierno, pero no lo hacemos desde su conformación, pues lo que muestra la estadística del INE (antes IFE) es que la tasa de participación (58.55%) en las elecciones presidenciales de México en 2006 nos colocó alrededor de 7 puntos porcentuales por debajo del promedio de participación en América Latina (66.10%). Las elecciones presidenciales de 2012 en México registraron un repunte de participación electoral (62.08%), lo que representó un incremento en los acontecido en 2006, sin embargo, este porcentaje es aún inferior a los niveles registrados en las votaciones de 1994 (77.16%), es decir, el que resulta ganador obtiene en promedio el 38% de preferencia, eso quiere decir que alrededor del 25% de los ciudadanos que pueden votar  lo hacen por el presidente electo, pero la estadística no muestra a los que no votaron, por lo que seguramente será aproximadamente un 17% de personas que viven en México o menos, las que eligen a un presidente. México no puede ni debe caer en una crisis mayor; quizá tenga que ver mi edad, pero cuando era más joven percibía a las personas más comprometidas con su familia, su país, su trabajo y los problemas de su entorno, hoy veo mucho conformismo, falta de responsabilidad, de identidad y de patriotismo.

Hace poco fui víctima de la inseguridad, no me atacó ningún gobernante, ni candidato, fue una persona oculta en la oscuridad la que decidió que lo mejor en su vida era atacarme a mí, a mí familia, dañar mi patrimonio, quizá intentaba quitármelo; afortunadamente y con la protección divina que siempre me acompaña, no pasó mas que un daño reparable, pero las consecuencias pudieron ser graves. Fue una persona la que actuó en contra de la ley, en contra de los bueno valores y las buenas costumbres que brindan paz y seguridad en una sociedad, algunos podrán pensar que es culpa del gobierno, pero eso es tapar el sol con un dedo y no reconocer las fallas de nuestro pueblo, conozco muchas personas humildes, con pocos estudios, con carencias económicas y no por ello tienen conductas que dañan a otra persona, no culpo a nadie más que a esa persona que decidió actuar de esa forma, no creo que exista ninguna razón que lo justifique, pero tampoco le guardo rencor, espero que pronto reflexione respecto de sus acciones y deje de atentar contra la seguridad y vida de las personas.

Mi voto será para quien considero puede hacer el mejor papel como presidente de México, por sus propuestas, su congruencia, acciones, trabajo, preparación y muestra de valores, por quien es y no por los partidos políticos que lo impulsan, pues uno vota por la persona, no por los seres ficticios que son los partidos políticos(leer la leyenda de Peugeot  en el libro de Sapiens de Yuval Noah Harari).

Mi actitud será la de querer ser siempre mejor persona, ciudadano, mexicano, hijo, trabajador, docente, compañero de equipo, novio, hermano, amigo y más.

Mi trabajo será hacerme responsable de mis acciones y errores, pulir mi comportamiento, creer en mi país, fomentar su cultura, promover sus bellezas, cuidando su medio ambiente, cumpliendo con las leyes aprobadas por nuestros representantes y participando activamente para que éstas sean justas, exigiendo que demos lo mejor de nosotros en las escuelas, trabajos, hogares; comiendo sanamente y haciendo ejercicio para no enfermarme, ayudando a las pequeñas empresas a no caer, consumiendo productos mexicanos, pero conociendo lo que el mundo tiene que ofrecer, ayudando a que las personas tengan una educación de calidad, que se vuelvan socialmente responsables, en fin…

Hay muchas cosas pendientes, pero no las subsanaremos con un voto, es un trabajo de todos los días ante las diferentes situaciones que nos presenta la vida, todos somos México, por ello es que en equipo, como un pueblo que somos,  debemos navegar para el mismo rumbo y preguntarnos qué clase de país queremos y qué podemos hacer para lograr que ese camino nos lleve a ser una mejor nación.

mage ID : 93246119 Media Type : Vector Illustration Copyright : Julio Aldana

mage ID : 93246119, Media Type : Vector Illustration, Copyright : Julio Aldana

FUENTES

  • Calduch, R.- Relaciones Internacionales.- Edit. Ediciones Ciencias Sociales. Madrid, 1991, disponible en: Artículo de redes de la UCM
  • Estudio Censal de la Participación Ciudadana en las Elecciones Federales de 2012, Instituto Nacional Electoral, México, 2012. disponible en: Estudio censal IFE 2012
  • Sapiens de animales a dioses una breve historia de la humanidad, Yuval Noah Harari, 2015. Disponible en: Libro de Sapiens (DE PREFERENCIA COMPREN EL LIBRO)

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México en Rusia 2018

IMG_6345Una vez más la selección mexicana de futbol está en el denominado grupo de la muerte, jugando como el caballo negro del ajedrez, con la posibilidad de brincar a favoritos como Alemania o Suecia. La selección teutona es indomable, imparable en verdad, pero no invencible, son los actuales campeones del mundo y sin duda el más grande equipo nacional de futbol de estos tiempos; por otro lado esta la selección sueca, que ya ha sido tercer lugar en un mundial de futbol en 1994 y que fue derrotada por Brasil con la dupla de Bebeto-Romario y un Ronaldo lo suficientemente bueno y joven para estar en la banca.

Cuando me preguntan que cómo veo a México para el mundial, digo que vamos a ser campeones del mundo, me rehuso a bajar ese nivel de pensamiento, quiero ver a mi selección campeona, quiero que festeje la gente en el Ángel, en el Águila o en Minerva, quiero ver qué sucede una vez que logremos esa meta.

Siendo realista, no creo que vaya a ser sencillo, existe la posibilidad de que incluso perdamos todos los partidos del grupo F, pero eso no lo sabremos hasta estar ahí, y espero que no suceda.

Soy el clásico fanático de la selección mexicana al que le han roto el corazón cada cuatro años desde 1986; aquél que no supo por qué no aparecíamos en la lista en 1990 y preguntaba a su abuelo qué había pasado; el que vivió el pase contra Canadá entre tarjetas upperdeck, el uniforme de Jorge Campos, y ese mítico pase de Luis Flores a Hugo y al abuelo, gritando: Gooooooooool! Estábamos en el mundial en el que Ramón Ramírez, Zague, Luis García y Aspe comandaban el ataque con el apoyo de Ambriz y Marcelino Bernal, en la que Hugo no entró al campo a jugar contra Bulgaria. Soy el fanático que se voló sus clases para ver jugar a México contra Holanda en 1998 y  ver también cómo el Matador fallaba el gol frente a la portería de Alemania para pasar a los cuarto de final; soy uno de esos que vio todos los partidos a las 02:00 de la mañana (hora de México) del mundial de Japón, y el que organizó a sus amigos para ver el debut de la selección mexicana a las 7:00 a.m. en el mundial de Sudáfrica… así hay muchas historias, de esperanza, ilusión, gritos de emoción y lágrimas.

Es sólo un partido de futbol, pero involucra un universo de sentimientos y anécdotas con la familia y amigos, cada derrota es dolorosa, y para mí no fue penal, y jugamos como nunca y perdimos como siempre, pero sigo aquí, enojado con mi selección pero apoyándola siempre, invitando a que todos lo hagamos, porque a nosotros no nos toca estar en el campo y sentir esa presión, ver de frente a jugadores crack que admiramos todo el año por las hazañas en sus equipos de liga, no nos corresponde criticar, ni abuchear, lo mejor que podemos hacer es creer en ellos, apoyarlos, enviarles mensajes positivos para que disfruten el juego y el momento, que den lo mejor de ellos, que vivan al estilo CARPE DIEM y aprovechen cada segundo en el campo, que no se arrepientan de no correr y de tirar, que busquen concretar cada oportunidad que generen y, si perdemos, es porque no fuimos lo suficientemente buenos.

Veo a una Islandia que lleva el corazón de su nación en cada partido, claro que esperan ser campeones, pero antes de eso buscan dar lo mejor de ellos y gozar el gran momento que el deporte les da a quienes se lo han ganado con resultados.

Cuando me vuelvan a preguntar que cómo veo a México para el mundial diré que seremos campeones, algún día sé que tendré la razón, no me intimidaré por los comentarios negativos de otras personas, tampoco por los artículos de los periodistas deportivos, disfrutaré al máximo cada partido y aceptaré los resultados que nuestro equipo traiga. Este año, a diferencia de muchos otros, no sé el nombre de más de la mitad de los jugadores que integran nuestra selección, tampoco sé en qué equipo juega la mayoría de ellos, es más, no sé ni cómo calificamos, no he querido saber nada de ello porque en el pasado he sufrido… ojos que no ven, corazón que no siente; el saber poco o mucho no hará que ganen, el prepararme para enfrentar la realidad estadística tampoco sirve, pues David venció a Goliat, y como Goku en el episodio 118 de DGS en el que derrota a la fuerza del amor del Universo 2 y comprende lo impresionante que es dicho poder, pero lo es más que el poder de la motivación, creo que la motivación puede concentrar todo tipo de fuerzas (incluyendo al amor) que se canalizan en nuestra voluntad y supera nuestras barreras físicas y mentales, y muchos deportistas han logrados esos milagros.

¡Vamos México, vamos muchachos!, esperamos lo mejor y nos preparamos para lo peor; en todo caso será volverlo a intentar en cuatro años más.

 

¿Se acaba el furor de las redes sociales?

EL RETO CARPE DIEM

Soy usuario de Facebook desde hace diez años y de Twitter desde hace nueve, he visto crecer y cambiar ambas plataformas de redes sociales, vi morir MySpace y Hi5, soy usuario de LinkedIn, Tumblr, Google+, Instagram, entre muchas otras redes sociales especializadas en alguna actividad como correr, andar en bicicleta, fotografía, intercambio de opiniones en blogs y más.

La respuesta a la pregunta en el título del blog es NO, no se acaba el furor, siempre aparece algo nuevo en ellas, y la propia genética humana no permitirá que termine ese gusto por las redes. Al igual que Yuval Noha Harari, considero que el chismorreo es parte de la vida cotidiana y la evolución de la especie humana, para eso sirven las redes sociales, por eso pasamos gran parte del día revisando cuántos “likes” tenemos y cuántos han comentado nuestra foto.

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Sin embargo también me parece que estamos aprendiendo a usar estas redes en cuanto a la protección de nuestros datos personales, ya no veo publicaciones cada 5 minutos en las que se actualizaba el estado de un usuario, lo que podía poner en peligro su seguridad; tampoco veo tantas fotos indiscretas como hace algunos años, claro está que esto es una respuesta a todo el bulliyng cibernético, al trolleo, a la evidencia de actos de los cuales nos solemos arrepentir en un futuro.

Muchos blogers, escritores y filósofos han clasificado a las personas, sus  actitudes o conductas sociales, Rousseau y Hobbes lo hicieron, también los Covey, entre muchos otros, me refiero a una clasificación en la que se señala que existen personas buenas, malas, manipuladoras, manipuladas, ovejas, lobos y pastores, carpas, tiburones y delfines; hay muchas de estas clasificaciones metafóricas. En las redes sociales también se pueden percibir estos fenómenos de usuarios que publican, otros que replican, unos que sólo comparten sin opinar, están aquellos que escriben para dañar a otras personas y otros que lo hacen sólo por vanidad, venganza o enojo, también hay quien publica para ayudar, para enseñar y aprender, para hacer reír o reflexionar. Creo que es importante que identifiquemos qué tipo de usuarios somos y a qué tipo de usuarios seguimos.

Hay muchas personas que creen que si una noticia está en redes es verdad. Las redes se han vuelto los centros de chismorreo más utilizados, famosos y conglomerantes del siglo XXI, pero la responsabilidad de su uso es nuestra.

Para el ser humano es fácil crear un chisme, nos llama la atención, lo convertimos en un arma de ataque y defensa, es posible que hasta nos interese más que alguna noticia o artículo que en verdad sea productivo para nuestra vida, pero con felicidad veo como cada día el círculo de personas cercanas con el que convivo usa menos estas redes para criticar y destruir, y  en cambio escriben para proponer y construir mecanismos de ayuda.

Está bien que compartamos mensajes positivos en las redes, pero creo que sería en verdad genial que en lugar de compartir ese vídeo que nos animó, o esa foto que nos sacó una sonrisa, seamos nosotros los que con imaginación, aprendizaje y creatividad hagamos esos vídeos y fotos, que seamos nosotros los que escribamos esa frase motivadora y no sólo compartamos las del poeta que vivió hace más de 100 años.

El reto carpe diem del mes, consiste en:

  1. Identificar qué es lo que comparto y comparten en redes sociales las personas que seguimos (tipo de publicaciones, fotos, mensajes y vídeos, si estos son para reír, criticar, proponer, etc.)
  2. Identificar qué tanto de lo que compartimos es material de nuestra autoría y la temática principal de nuestras publicaciones.
  3. Hacer una publicación de la que te sientas orgulloso, de esas que pueden dar la vuelta al mundo y sacar lo mejor de una persona, no se trata de compartir algo que nos gustó, se tratar de crear el mensaje, la imagen, de compartir el pensamiento que nos ayudó a tener un mejor día, la reflexión de un día complicado que no quisiéramos que viviera otra persona.